121 días sin tele
domingo, 6 de mayo de 2012
Testimoni d'autoayuda
Patricia, 33, publicista.
Iba por las Ramblas volviendo a casa después de una noche de fiesta con las amigas. Di un traspiés por una baldosa en mal estado y caí al suelo. El tobillo me dolía horrores y me había hecho una carrera en las medias. Los gritos de mis amigas llamaron la atención de un mimo vestido de cowboy que me dio un masaje y me llevó en brazos hasta un asiento libre junto al puesto donde el autor de este libro estaba firmando ejemplares. Le pregunté su nombre al mimo, pero no me respondió. Se limitó a desenfundar su revólver y a quedarse quieto esperando unas monedas.
Evelyn, 73, universitaria.
Llevábamos un año felizmente casados. Un día me cancelaron una reunión, así que volví temprano a casa y le pillé in fraganti. Tenía los pies sobre la mesita del salón, comía regalices de palo y reía viendo un DVD de La Trinca. Me sentí humillada. Hace dos años que sólo lo veo una vez al mes, los domingos que le toca sacar a Sultán. Cuando Sultán no está, compenso su ausencia leyendo el libro.
Sindy, 41, abogada.
viernes, 20 de abril de 2012
Cuando el cansancio llega
Antes del que llamaremos momento 2, podemos intuir que algo ha pasado: el tiempo, una media maratón, una despedida, una batukada, un desamor... Los efectos son claros, pero no la causa. ¿Cuál puede haber sido? A ver esa tormenta de ideas.
Momento 1:
Momento 2:
¡Ánimo Diego!
domingo, 8 de abril de 2012
Canchione
Andiamo!
miércoles, 14 de marzo de 2012
Acertijo
a) Debajo de la cama
b) El en filtro de la secadora
c) Debajo de la ruedecilla del ratón
d) En el ombligo de un oso de peluche.
sábado, 18 de febrero de 2012
Excesos (2)
   Florencio Cenizo llega al portal de su casa y rebusca en el bolsillo en busca de las llaves. Sus manos topan con algo. Lo saca y ve que sólo es un mechero que le ha regalado una rubia atractiva en el puesto de campaña electoral de un partido político. Se lo cambia de bolsillo y sigue buscando. Encuentra algo más, lo saca y ve una memoria USB de propaganda. Se la cambia de bolsillo también y continúa hurgando. Ahora es un bolígrafo lo que saca. Al final rescata las llaves y abre con ellas. Es de día y la escalera está iluminada, pero enciende la luz de todas formas. Abre la puerta de su piso, entra y cierra. Sobre el aparador de la entrada hay un plato vacío. En él empieza a vaciar sus bolsillos: el mechero, la memoria USB, el bolígrafo, un par de tarjetas de visita, una cajita de cerillas de un club de alterne, dos caramelos de menta, una gomilla de caja de zapatos, un vale descuento del supermercado, un clip, un minidiccionario bilingüe y un bono de billetes de metro a medio usar. Cuando acaba, lo mira todo y lo compara ese plato con otros tres que hay sobre el mismo aparador, también repletos de cosas semejantes: algún que otro bono de billetes de metro a medio usar, caramelos de menta dispersos, bolígrafos mediados, más cajitas de cerillas, un posavasos arrugado con el cerco reseco de un anís de garrafón y cuatro conguitos rechonchos, resecos y descoloridos a partes iguales.
jueves, 22 de diciembre de 2011
domingo, 4 de diciembre de 2011
¿La otra cara de nuestro Gino?
¿Para qué están los amigos? Me disgusta que me haya enterado por otros medios.
¿Y por qué lo de Banana?